Réquiem (y elogio) por un crucero fluvial


Crucero Aqua Amazon

Crucero Aqua Amazon

Desde que en 2011 (ya va a hacer cinco años) empecé a publicar este blog, mi única norma ha sido la de apoyar aquí al turista y contarle mis experiencias en el noble arte del viaje. Con total libertad y con solo una restricción: evitar los asuntos negativos y sensacionalistas más propios de una sección de sucesos.
Hoy incumplo esa norma.

Navegando por el Amazonas

Navegando por el Amazonas

Pero es que más que un réquiem se trata de un elogio esperanzado.
Repasando la prensa extranjera veo en algunas publicaciones peruanas que un barco que se dedicaba a los cruceros de lujo por el Amazonas ha sufrido un accidente y se ha hundido.

Popa y falúas de apoyo

Popa y falúas de apoyo

En el siniestro han muerto siete personas y otras trece han resultado heridas. Todos eran trabajadores, ya que la tragedia se produjo durante los preparativos previos al embarque, por lo que no se encontraba a bordo ningún pasajero, habitualmente turistas extranjeros. Las causas todavía están siendo investigadas. Está comprobado que estalló un depósito de gas, lo que no está claro es la causa. Hay quien dice que pudo haber sido una chispa de unos trabajos de soldadura, otros que un cortocircuito, e incluso una mala maniobra que produjo una colisión.

El Aqua por babor

El Aqua por babor

El barco, propiedad de la empresa Aqua Expeditions, se llamaba Aqua Amazon y se encontraba amarrado en un muelle del río Iquitos, muy cerca de su desembocadura en el Amazonas, en la localidad de Iquitos.

Vista nocturna del Aqua

Vista nocturna del Aqua

Una catástrofe más en medio de un panorama informativo repleto de malas noticias. Pero esta me afectaba especialmente porque hace menos de cinco años (justo cuando estaba dando forma a este blog) yo hice en ese mismo barco el crucero de cinco días que esta vez no llegó a zarpar.

Salón-bar y terraza

Salón-bar y terraza

El Aqua Amazon era un auténtico cinco estrellas flotante, construido en 2007 y con un perfecto mantenimiento. Solo la fatalidad o la negligencia (quizás la mezcla de ambas) han hecho posible la tragedia en el paraíso.

Observando a un nativito. (Foto Gontzal Largo)

Observando a un nativito. (Foto Gontzal Largo)

El lugar no puede ser más sugerente: la Reserva Nacional Pacaya-Samira, situada en lo más profundo de la selva tropical húmeda. Con sus 20.000 km² en los que sólo viven unas 30.000 personas (1,5 hab./km²), es un lugar privilegiado para ver la naturaleza en todo su esplendor. Aquí solo se puede llegar por vía fluvial. La ciudad más cercana con aeropuerto es Iquitos que merece un capítulo aparte. Durante años fue junto con Manaos la capital mundial del caucho, y hoy languidece entre la añoranza y la penuria.

La terraza y el balcón de estribor

La terraza y el balcón de estribor

En el pequeño pueblo de Nauta, a unos 100 km. de Iquitos, los turistas subimos a bordo del flamante Aqua Amazon, un curioso barco de tres pisos, 39,80 metros de eslora y 7,30 de manga, que en medio de la selva se me antojó como un extraño vehículo extraterrestre fuera de contexto.

Los tres pisos del Aqua Amazon

Los tres pisos del Aqua Amazon

Los dos primeros pisos estaban ocupados por las habitaciones, doce en total, todas ellas exteriores y el restaurante.

Colchonetas bajo la carpa de cubierta

Colchonetas bajo la carpa de cubierta

En el superior estaba el bar que hacía las veces de salón de reuniones, y una cubierta al aire libre protegida por una carpa blanca. Llamaban especialmente la atención las ventanas de las habitaciones, grandes, con visillos blancos, que daban al barco la apariencia de un moderno chalé de lujo flotante.

Mi habitación con vistas

Mi habitación con vistas

Una vez dentro de los camarotes, nada hacía pensar que estábamos en una nave. Ni tan siquiera cuando se ponía en marcha hacían mucho ruido los motores y los generadores estaban encapsulados. Tampoco se movía demasiado, siempre que no hubiera tormenta. “Si oyen algún ruido fuerte, no se alarmen -nos dijo el capitán- seguramente será algún tronco a la deriva que ha chocado con nosotros. Pero nunca ha pasado nada”. Tampoco ha habido ningún robo, aunque las puertas no tuvieran cerraduras ni pestillos. Por lo demás, la cama, el armario, el cuarto de baño con ducha, el aire acondicionado… todo igual que en un hotel.

Todos los días aparecían las toallas dobladas con formas de animales

Todos los días aparecían las toallas dobladas con formas de animales

Los camarotes-suites tenían 21 o 22 m², vista exterior a través de ventanas panorámicas, aire acondicionado, baño completo con ducha, inodoro, lavabo, cajonera, secador de pelo y neceser con “amenities”. Tanto las sábanas como las colchas eran de algodón peruano 100%, con un mínimo de 280 hilos.
Eché en falta, eso sí, un televisor y la cobertura telefónica, pero es que, salvo cuando se pasa cerca de alguna localidad de cierta importancia, esas moderneces no existen en la selva. Pero el Aqua disponía de un teléfono vía satélite para casos de urgencia.

Una excursión nocturna

Una excursión nocturna

La primera reunión, en la cubierta superior, fue para conocernos pasajeros (24 personas) y tripulación (21), para una pequeña charla de seguridad sobre la eventual utilización de lanchas y chalecos salvavidas, y para que los guías, gente preparada, culta y amabilísima, nos adelantaran que estos viajes siempre son diferentes, y que no se puede calcular qué animales vamos a avistar. Osos perezosos, iguanas, oropéndolas, caimanes, hoatzins, monos, anacondas, hasta jaguares nos estaban esperando, que pudiéramos verlos es otra cosa.

El comedor

El comedor

Pasamos luego al comedor en el que se nos sirvió una cena digna de un 5 tenedores basada en la moderna cocina peruana, una de las mejores del mundo.

Risotto Amazónico, una de las especialidades del Aqua

Risotto Amazónico, una de las especialidades del Aqua

Durante el crucero todas las comidas se hacían a bordo. El chef que ha diseñado todos los platos, desde el desayuno buffet hasta el pisco sour que nos tomábamos en el bar de la cubierta, es Pedro Miguel Schiaffino, un renombrado cocinero cuyo restaurante Malabar de Lima ha sido seleccionado como uno de los 100 mejores del mundo en los premios Pellegrino 2001.

Excursión por un afluente del Amazonas

Excursión por un afluente del Amazonas

A la mañana siguiente inauguramos las excursiones. Después de toda una noche de navegación mientras dormíamos llegamos a las inmediaciones del pueblo de Magdalena en el que solo viven diez familias. El Aqua echó el ancla y fuimos hasta la orilla en barcas con motor. Para comer volvimos al barco. Nueva excursión por la tarde y cena a bordo. Algunos días excursiones nocturnas para ver la fauna a la luz de la luna.
Esta fue la “rutina” diaria apta para todos los públicos. Pequeñas caminatas por la selva, avistamiento de animales, encuentros con los lugareños, pero siempre vuelta al barco para comer de primera, ducharse como señores y dormir a pierna suelta para estar en forma para la siguiente actividad.

La luces del Aqua se reflejan en el agua

La luces del Aqua se reflejan en el agua

Todavía es pronto y Aqua Expeditions aún no ha decidido si volverá a botar un renovado Aqua Amazon o si construirán otro barco similar. Mientras tanto, en un lugar tan dado a los misterios y las leyendas no sería raro que dentro de poco alguien viera por las noches navegar por el río más caudaloso de la Tierra a un buque fantasma de amplios ventanales por los que sale la luz a raudales y músicas de Wagner.

FOTOS: PILAR ARCOS

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