Cuando viajo soy una esponja
(pero no me llamo Bob)

Aquí estoy en Miradas Viajeras de Gestiona Radio en plena emisión. A la izquierda Fernando Valmaseda

Aquí estoy en Miradas Viajeras de Gestiona Radio en plena emisión.
A la izquierda Fernando Valmaseda

Fernando Valmaseda, director de “Miradas Viajeras” de Gestiona Radio, me invitó el otro día a participar en su programa para hablar de turismo y viajes. Después de una presentación de amigo (gracias, colega), me “sometió” a su ya famoso “Cuestionario Viajero” que reproduzco a continuación alterando el orden y adaptando el lenguaje radiofónico al bloguístico. Algunas preguntas, por falta de tiempo, se quedaron en el tintero, si es que la radio tiene tinteros.

Banderas de oración en el monasterio de Samye, Tíbet. Foto: P. Arcos

Banderas de oración en el monasterio de Samye, Tíbet. Foto: P. Arcos


¿Tu secreto “viajero”?
Cuando viajo me gusta abrirme como una esponja y empaparme de todo lo que me rodea. Siempre hay algo positivo o atractivo hasta en el peor lugar.

¿El viaje que nunca olvidarás…?
El primero que hice a China en 1977. Era otro mundo, casi otro planeta.

¿Un lugar para olvidarse del mundo?
A mi no me gusta eso de viajar para “desconectar”, pero entiendo la pregunta y lo tengo claro: el monasterio de Samye en el sur del Tíbet.

¿Un libro, un destino…?
Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela. Ese libro me marcó cuando estudiaba bachillerato. Luego hice el viaje. También Rimas y leyendas de Becquer. Cuando tenía 15 años me fui andando con dos amigos y una tienda de campaña desde Soria a la Laguna Negra siguiendo el rastro de Becquer.

¿Una película, un destino…?
La película inglesa Hombres de Arán, de los años 30, en blanco y negro y con pocos diálogos, me impresionó. Describe la dureza de unas islas de Irlanda a las que luego pude ir. También, cómo no, Memorias de África. En un viaje a Kenia me llevé la banda sonora en un cassette. Oírla en una puesta de sol en la sabana fue increíble.

Zermatt en Suiza, y el monte Cervino (Matterhorn). Foto: P. Arcos

Zermatt en Suiza, y el monte Cervino (Matterhorn). Foto: P. Arcos

¿Un refugio de invierno…?
Sin duda Zermatt en Suiza, junto al monte Cervino (Matterhorn).

¿El plan de viaje perfecto?
Sin prisas, con dinero y en buena compañía. Casi imposible.

¿Una sensación que recordarás siempre…?
Yo solo en la Ciudad Prohibida de Pekín mientras nevaba. Cuando fui corresponsal en la capital china la visitaba a menudo, a veces en solitario.

¿Una locura que volverías a repetir?
¿Un viaje que hice a Nepal con un amigo nefasto para entrevistar al rey Birendra pero sin tener la confirmación. Al final lo conseguimos.

¿Una escapada de fin de semana?
Tres: Segovia. Cuenca. Más cerca: Chinchón.

Las redes chinas en Kochin, Kerala, India. Foto: P. Arcos

Las redes chinas en Kochin, Kerala, India. Foto: P. Arcos


¿Un atardecer…?
Hay muchos. Las redes chinas en Kochin, en Kerala, India. Denis Island, en las Seychelles. Los pescadores sobre estacas en el sur de Sri Lanka. Pero también hay excelentes amaneceres, como la salida del sol por detrás del Everest vista desde Nepal. Hay que darse un buen madrugón, pero merece la pena.

¿Destino en el que te quedarías a vivir…?
De momento donde estoy, me gusta vivir donde vivo. Pero cuando sea mayor (risitas) a lo mejor me gustaría acabar en el Tíbet.

¿Esos pequeños detalles que te estropean un viaje…?
Un clásico: los niños llorando en un avión. Otra cosa peor es cuando en un país desconocido el guía no es un buen profesional, te llevas una impresión equivocada del lugar.

¿El lugar al que siempre vuelves…?
A mi casa (ja, ja, ja). En serio: a China. Procuro volver cada año.

¿La última vez que escribiste una postal…?
No tengo ni idea, a lo mejor en los 90. Yo no era mucho de postales. Pero ahora las postales son los selfies que colgamos en las redes sociales.

Kasba de Amridil, Ouarzazate, Marruecos. Foto: P. Arcos

Kasba de Amridil, Ouarzazate, Marruecos. Foto: P. Arcos


¿Tu último descubrimiento?
La Baja California. Conocía muchos lugares de México, pero ese no. Y Ouarzazate, en Marruecos, con sus impresionantes kasbas de barro. Una maravilla y ahora tenemos vuelos directos desde Madrid.

¿La mejor foto…?
¡Tantas! El mercado de Chichicastenango, en Guatemala, por ejemplo.

¿Un rincón secreto…?
Si lo digo ya no será secreto. Este es el constante dilema del periodista de viajes. Pero te diré uno: Konya, en Turquía, la ciudad de los derviches giróvagos, de la tumba de Mevlana, un poeta y místico sufí. Interesantísimo.

¿Sacado de un cuento…?
Sin duda Praga o Cesky Krumlov… cualquier pueblo de la República Checa. También Tallin, la capital de Estonia. Son como cuentos clásicos. Pero también las Islas Galápagos. Allí los animales no son fieros y parece que nos hablan, como en un cuento.

¿Un lugar para recomendar…?
Depende mucho de lo que busque el viajero… y de su presupuesto. El Hotel Taj Mahal Palace en Bombay y su restaurante con unas samosas inmejorables. O el Hotel Mulranny Park, en Irlanda, donde hace años se hospedaron John Lennon y Yoko Ono. Fantásticas vistas a la bahía de Clew.

Montañas de Zhangjiajie, Hunan, China. Foto: P. Arcos

Montañas de Zhangjiajie, Hunan, China. Foto: P. Arcos

¿Un paisaje que te dejó sin aliento…?
Literalmente me quedé sin aliento en una zona arqueológica maya en la selva de Campeche, México. Empezó a llover y nos empapamos durante más de una hora corriendo para encontrar un refugio. En sentido figurado, los bosques de helechos arborescentes en la isla de Tasmania, Australia. Y sin duda, las montañas de Hunan, China, en las que se inspiraron para hacer los paisajes de la película Avatar. Son idénticas.

¿Lo que nunca falta en tu maleta?
En el equipaje de mano (para que no se pierdan) siempre llevo una bolsa de frutos secos, que me han sacado de más de un apuro en cuanto a la comida; un abanico, porque soy muy caluroso; y una bolsa grande de plástico, como las de los grandes almacenes, que me ha servido para todo, incluso para proteger la cámara fotográfica durante un diluvio en la Amazonía ecuatoriana.

¿El viaje soñado…?
Sin dudarlo: Por China, sin tiempo y sabiendo chino, ahora solo sé cuatro palabras.

Glaciar Perito Moreno, Patagonia argentina. Foto: P. Arcos

Glaciar Perito Moreno, Patagonia argentina. Foto: P. Arcos

¿El lugar más chocante donde has estado?
En la Patagonia argentina y chilena, por su inmensidad, su silencio. En el desierto de Atacama, Chile, por lo mismo. En la Isla de Pascua, porque es un lugar muy raro, único, enigmático.

¿Una hora, una ciudad…?
Inmediatamente después de la puesta de sol coincidiendo con la penúltima llamada a la oración en Fez, Marruecos.

¿Una calle, una ciudad?
Liulichang en Pekín, calle cuajada de anticuarios. Y todo lo contrario: Nathand Road, en Hong Kong, lo último.

¿Olores de…?
Hay olores positivos, como el de la flor de ylang ylang que impregna todas las estancias del hotel The Residence, en Isla Mauricio. O el de la lavanda en la isla de Hvar, Croacia. O el de las rosas en los viveros de Bulgaria, Marruecos o Ecuador. Pero también hay olores negativos que impactan tanto o más, como cualquier barrio antiguo de cualquier ciudad de la India, o el de los Curtidores de Fez, Marruecos.

¿Sabores de…?
La cocina picante de Sichuán, China, la que más me gusta.

Aquí puedes oír el podcast del programa. Mi intervención propiamente dicha va del minuto 12 y al 30.

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Jesús de Pablo
    Feb 14, 2015 @ 17:14:28

    En aquel viaje de Soria a la Laguna Negra seguíamos el rastro de Becquer o el de Machado ? Quiero recordar que yo llevaba en la mochila Campos de Castilla en la edición de Austral y que en la laguna leímos la Leyenda de los Alvargonzalez. Un fuerte abrazo.

    Responder

    • Fernando Pastrano
      Feb 14, 2015 @ 19:11:30

      Tienes toda la razón, querido Jesús de Pablo. Esa edición de Austral fue nuestra guía de campo. Pero la idea de hacer la ruta me vino leyendo las leyendas “La Corza Blanca” y “El Rayo de Luna” de Bécquer.
      ¡Qué buena sorpresa tu comentario!

      Responder

  2. Jesús de Pablo
    Feb 14, 2015 @ 20:27:43

    De la idea no guardaba recuerdo, querido Fernando, pero si del viaje que fue inolvidable y todavía lo cuento a mi entorno como otros cuentan la mili. Sigo tu blog desde que un naufragio en la navegación por internet me llevó a esta isla por casualidad. Hasta ahora no había participado, hoy al escuchar la entrevista y la evocación de aquel viaje no he podido resistirme. Ahora mismo voy a releer “La Corza Blanca” y “El Rayo de Luna”.
    Más abrazos

    Responder

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