Gastronomía del Hotel Palacio Vallier de Valencia , tan buena que creo que es pecado

Cóctel Agua de Valencia servido en el Lounge Bar Lladró del Hotel Palacio
Vellier (Foto P. Arcos)

El Hotel Palacio Vallier de Valencia, buque insignia de la cadena MYR, ocupa un edificio modernista construido en 1890. A lo largo de los años ha sido residencia particular, sede del Tribunal Supremo, de la Casa Americana, de la Diputación, y desde 2019 hotel de 5 estrellas recientemente reabierto.

Hotel Palacio Vallier, un 4 estrellas en el centro de Valencia (Foto P. Arcos)

Alojarse en este edificio es toda una experiencia. Aquí se mezclan elementos originales del s.XIX con una estética contemporánea que pasa por el Art Decó Valenciano y la nueva cerámica de Lladró. Colores suaves, pastel, contrastados con negros, dorados y algún toque barroco. Artesonados impecables, suelos cerámicos, baños de mármol de Carrara y amenities exclusivos de Guerlain. Treinta y una habitaciones en cinco pisos, todas diferentes, todas con balcones.
En el restaurante La Perfumería, en la planta baja, el chef Juan Ottati ha sabido conjugar la cocina valenciana tradicional con las técnicas culinarias más modernas. La estética del local, como casi todo el edificio, se basa en el Art Decó, el confort y el ambiente acogedor.

Restaurante La Perfumería (Foto P. Arcos)

Durante los trabajos de rehabilitación del palacio para adecuarlo a su uso como hotel y restaurante, se descubrieron unos restos pertenecientes a una perfumería romana del siglo III, similares a las que se hallan en las ruinas de Pompeya. Tienen pavimentos, restos de pinturas murales y fragmentos de recipientes de vidrio que se utilizaban para envasar las esencias de rosas, azafrán, láudano… que allí se fabricaban.
De ahí el nombre de este espacio gastronómico con una oferta basada en recetas, elaboraciones y productos de la cocina valenciana tradicional que han sido revisados con técnicas actuales.
Lo hemos podido comprobar con el siguiente menú largo y estrecho que nos sirvieron para cenar.

Tartar de pargo (Foto P. Arcos)

Como entrante nos ofrecieron un tartar de pargo (pescado del día) acompañado por un vino Fondillón de Alicante.
Los panes, de masa madre o con aceitunas, podían impregnarse de un sabroso aceite valenciano de la variedad Serrana Espadán.

Ostras Guillardeau (Foto P. Arcos)

Luego ostras Guillardeau Nº2, frescas y tersas servidas con una pequeña pipeta de Blody Mary. Preferí tomar primero la ostra y luego el mini cóctel.

Gambas rojas de Denia (Foto P. Arcos)

Las gambas rojas de Denia a la sal venían rodeadas por un merengue comestible aunque su función fuera ornamental. Pecaba un poco de salada.

Sopa de tomate con quisquillas (Foto P. Arcos)

A continuación, una sopa de tomate del Perelló con quisquillas picantes de Santa Pola. En ese momento sirvieron un vino blanco 333, de la variedad Verdie.

Espárragos con caldo de jamón (Foto P. Arcos)

El chef nos pidió que probásemos un plato que aún no figura en la carta. Unos espárragos cocinados a baja temperatura en caldo reducido de jamón y manzanilla. El veredicto fue favorable, sus delicados sabores se mezclan en la boca de forma muy sutil.

Steak tartar (Foto P. Arcos)

Siguió un steak tartar tradicional con yemas de huevos de codorniz. En su punto.

Bogavante a la brasa sobre hueso de tuétano de ternera (Foto P. Arcos)

El bogavante a la brasa nos llegó presentado sobre un hueso de caña de ternera cortado longitudinalmente con todo su tuétano. Grasas que se funden en el paladar. Este era el momento de pasar al vino tinto, en este caso un Carmen de la Venta del Moro, tierras valencianas cercanas a Cuenca.

Arroz del snyoret (Foto P. Arcos)

Estando en Valencia no podían faltar los arroces, aunque en La Perfumería prefieren huir de la tópica paella. Nos sirvieron un arroz del senyoret con dos impresionantes colas de gambas rojas. El plato es tradicional pero diferente, creo haber descubierto que el anís estrellado le da un toque muy especial que seguramente no gustará a todos.

Solomillo Rossini (Foto P. Arcos)

A continuación, un clásico, un solomillo Rossini. Perfecto en hechuras y cochuras, armoniosamente emplatado. Con él pasamos al tinto, un vino orgánico de autor con sello de las Bodegas Mustiguillo.

Crema de cítricos (Foto P. Arcos)

El menú va avanzando y llegamos a los postres, así en plural pues fueron tres. Primero una crema de cítricos con pistachos y café. El vino, un moscatel dulce La Diva que las Bodegas Gutiérrez de la Vega han dedicado a María Callas.

Tarta Tatin con helado (Foto P. Arcos)

El segundo postre fue una tarta Tatin con helado de Vainilla de Madagascar. A estas alturas de la cena costaría deglutir si no fuera porque se trata de una delicia suprema ¿Lo mejor de la noche? A su éxito contribuyó también el solera Fondillón 1948, uva monastrell, sorprendentemente seco, que ya habíamos probado al principio.

Soufflé de dulce de leche (Foto P. Arcos)

Y como colofón, un soufflé líquido de dulce de leche con creme fraiche, bueno pero fue difícil hacerle sitio en el estómago.

Los siete vinos que probamos eran de la Comunidad Valenciana (Foto P. Arcos)

Doce platos servidos en una elegante vajilla de porcelana blanca Degrenne de Limoge, con siete vinos dignos de un palacio como el que nos acoge.
Entre todas las conclusiones positivas, propias de Pantagruel, que me sugiere este menú, se me ocurre otra: estaba tan bueno que tenía que ser pecado.

Un menú ecológico y saludable para este verano

El Menú Eco Healthy de Verano despertó gran interés.

Los españoles estamos cada vez más preocupados por la calidad de la alimentación y por llevar una vida sana, especialmente en tiempos de pandemia. A esta conclusión ha llegado un informe realizado para Herbalife Nutrition sobre los hábitos saludables de los españoles. La encuesta, realizada a 1.000 personas de entre 18 a 55 años de distintas comunidades autónomas, revela que El 90% de los españoles considera la alimentación decisiva para su salud. Esta es la teoría, porque en la práctica es muy diferente.

Sala junto al jardín del hotel donde se hizo la presentación.


Para ayudarnos a que nos alimentemos bien, por cuarto año consecutivo se ha presentado en Madrid el Menú Eco Healthy de Verano, que es nada más y nada menos que un conjunto de platos de calidad, saludables, que no prescinden de ningún alimento básico con productos naturales y de temporada de obtención sostenible.

Pilar Carrizosa, el chef Miguel Martín y el director del hotel Gran Meliá Palacio de los Duques, Oscar Regueiro.


Como siempre, la anfitriona y organizadora ha sido la periodista y escritora Pilar Carrizosa, directora del programa “Piérdete y disfruta” de Libertad FM, y esta vez el marco (incomparable de verdad) ha sido el hotel Gran Meliá Palacio de los Duques, en pleno centro de Madrid (Cuesta de Santo Domingo, 5). El creador del menú fue el chef ejecutivo del hotel, Miguel Martín Robles.

Restaurante Coroa del hotel Gran Meliá Palacio de los Duques.

Este hotel, unión del antiguo convento Dominico del siglo XIII y del Palacio del s.XIX Residencia de los Duques de Granada de Ega y Villahermosa es un viaje en el tiempo al Madrid de los Austrias. Se encuentra cerca del Palacio Real, el Teatro Real y la Catedral de la Almudena. Los cuadros del pintor Velázquez (cuyas réplicas decoran muchas de sus paredes) ha inspirado su interiorismo.
El hotel es miembro del exclusivo grupo “The Leading Hotels of The World”, lo que nos da una idea de su singularidad. La arquitectura y decoración de Álvaro Sans y Adriana Sans, recrean la cultura del descanso en un ambiente de serenidad con tonos suaves, pasteles y ocres.
Cuenta con 20 Suites, 20 habitaciones Red Level y otras 140 habitaciones. Su recoleto jardín de 1.000 m² es un remanso de paz y silencio, que cuesta creer que se encuentra rodeado del bullicio del tráfico madrileño.

Queso de leche cruda de oveja de Villarejo (Cuenca).


Empezamos el menú con queso de leche cruda de oveja de Villarejo (Cuenca), al que Martín Robles ha añadido “tierra” de cortezas garrapiñadas en miel de castaño, orégano y polen. No contiene gluten ni lactosa y es apto para vegetarianos que consumen leche. La corteza de estos quesos es comestible.

Lomo de atún rojo en tempura de algas de Fuentes (Cartagena).


Después llega el lomo de atún rojo en tempura de algas y aguachile de hierbas frescas. El Grupo Ricardo Fuentes es una empresa familiar de Cartagena con más de 50 años de trayectoria dedicada al atún rojo. Su fundador es pionero en Europa en la cría y comercialización de este tipo de túnido. Con instalaciones en España, Portugal, Marruecos, Malta, Italia y Túnez, exporta cerca del 85% de su producción a países de todo el mundo.

Ternera en carpaccio con chimichurri de tuétano vegetal de Carísima (Aínsa, Huesca).


Ternera blanca en carpaccio en semi-cocción, aderezada con chimichurri de tuétano vegetal. Reses de Carísima (Aínsa, Huesca) criadas en granjas ecológicas, sin grasa, con unos niveles de betacaroteno, omega 3 y vitamina K2 muy superiores a la carne convencional. Una carne “como la de antes”.

Sandía con Agua de Jamaica.


De postre una sencilla y refrescante sandía con agua de Jamaica (flor de hibisco), gelatina de lima en salmuera y pimienta cinco colores.

Atún rojo y AOVE de La Berlangüeña (Badajoz).

Varios de estos platos fueron sazonados con AOVE de La Berlagueña (Badajoz) “Pico Limón” y “Ocho Ojos” son 2 variedades premium de esta aceitera pacense. El primero es monovarietal y recibe su nombre de una variedad de oliva endémica del Sur de Extremadura. Su aroma y matices equilibrados recuerdan a la hierba recién cortada, el tomate verde y el frescor a hierbabuena y menta. Ocho Ojos mezcla la arbequina y la koroneiki. Armonía de sabores y olores prensados en frío y, como el martini de James Bond, “mezclado, no agitado”. Sabor suave y dulce que evoca al plátano y la almendra.

Mesa con los productos utilizados, las como especias de Azaconsa (Alicante).


También se emplearon especias de Azaconsa (Alicante), empresa fundada en 1870 pero con orígenes aún más remotos en un negocio familiar de azafranes. Tres generaciones cuya labor abarca además infusiones, edulcorantes, cacao y cafés solubles, todos sin gluten, que se venden en más de 50 países.

Piscina en la azotea del hotel Gran Meliá Palacio de los Duques.


Una presentación exitosa que solo tuvo una pega (es broma): al final del acto en ese magnífico cinco estrellas, no pudimos deleitarnos en su terraza con la maravillosa piscina con efecto infinity sobre los tejados de Madid. Y es que todavía no estaba abierta, pero seguro que la abrirán.

Córdoba y su gastronomía basada en el AOVE

Gazpacho de zanahoria y caballa de Adrián Caballero – Pilar Arcos

Una de las cosas buenas que ha traído la COVID-19 (el que no se consuela…) ha sido la celebración de cócteles sentados, así lo veo yo. Será por mi edad, por mi volumen, por mi carácter, o por las tres cosas a la vez, pero prefiero la tranquilidad de la silla y la slow food al desasosiego de estar de pie al acecho del canapé.

Poco a poco, vuelven los eventos presenciales, lejos de los webinares asépticos y las reuniones por Zoom desde la soledad de la casa, reaparecen las presentaciones más o menos a la vieja usanza, las conferencias y cócteles de verdad, con todo tipo de precauciones y numerus clausus, eso sí, pero en persona, cara a cara.

El Kitchen Club de la calle Orense de Madrid – Pilar Arcos


Acabo de asistir a uno de ellos que se ha celebrado extramuros de FITUR 2021, concretamente a la presentación del Consorcio de la Gastronomía Cordobesa y el Instituto Municipal de Turismo de Córdoba, que bajo el epígrafe de “Córdoba, destino gastronómico” ha reunido en el Kitchen Club de Madrid a periodistas, comunicadores y prescriptores (influencers) gastronómicos.

Distancia social, mesas de solo 4 personas – Pilar Arcos


Yo conté doce amplias mesas con 4 invitados en cada una. Fácil de adivinar cuantos éramos. Y al salir, dos horas y media después de llegar, vi caras risueñas, bueno, ojillos risueños por encima de las mascarillas y comentarios favorables. Éxito total.

Cata de AOVE de la DO Baena – Pilar Arcos


Córdoba es la segunda provincia española con mayor producción de aceite de oliva, después de Jaén. Y sus tres DO de AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra), Priego de Córdoba, Baena y Lucena, han participado en este acto.
De los cuatro tipos de aceite de oliva aptos para el consumo humano, el AOVE, puro zumo de aceitunas, es el mejor. En segundo puesto está el aceite de oliva virgen (sin más), seguido del aceite de oliva y en cuarto lugar el aceite de orujo de oliva.
Las variedades de aceitunas que más se producen en Córdoba son la Picual y la Hojiblanca, que dan un producto afrutado característico, aunque normalmente se mezclan con otras olivas. Este coupage, que casi siempre se produce en el olivar, unido a la baja pluviometría y a los terrenos arcillosos, dan aceites con distintos perfiles aromáticos. En esta presentación tuvimos la oportunidad de hacer varias catas.

Jamón ibérico de Los Pedroches – Pilar Arcos


También participaron la DO Vino y Vinagre Montilla-Moriles y la DO Jamón de los Pedroches.
Un cocinero y un responsable de cada DO “actuaba” en cada mesa explicando y ofreciendo lo que allí se servía. A este tipo de evento lo denominan yincana (showcooking).

Pan exótico de José Manuel Roldán – Pilar Arcos


Participaron los chefs Kisko García, del Restaurante Choco; Periko Ortega, del Restaurante ReComiendo; Adrián Caballero, del Restaurante La Regadera; Antonio Jiménez, de la Taberna La Montillana; Paco Villar, del Restaurante Terra Oleoa; y José Manuel Roldán (Espigas), maestro panadero y repostero que nos sorprendió con un exquisito pan rústico con AOVE de Priego de Córdoba, y otro más elaborado, presentado en una elegante caja que más que pan parecía una fruta exótica. Mi premio a la puesta en escena. Y de postre nos hizo un pastel 100% de bellota.

“Paseo por Córdoba del Sur al Norte” de Periko Ortega – Pilar Arcos


Prácticamente todos los platos, de una u otra forma, estaban relacionados con el AOVE. Periko Ortega y la DO de Baena nos deleitaron con un espectacular “Paseo por Córdoba del Sur al Norte”. En una tabla, apoyada en una botella de 500 ml. de AOVE, presentó un remojón de callos de bacalao (“recuerdo de nuestros cortijos”), un bombón de salmorejo (“homenaje a la joyería cordobesa”), un airbag de rabo de toro (“la Córdoba taurina”) y un canelón ibérico (“norte del sur, el Valle de los Pedroches”). Mi premio a la creatividad.

Mollejas de cordero y caviar de Antonio Jiménez – Pilar Arcos


La DO de Priego de Córdoba nos trajo un gazpacho cremoso de zanahoria escabechada y caballa semicurada, cocinado con primor por Adrián Caballero.
Como representante de la DO de vinos de Montilla-Moriles, Antonio Jiménez preparó una molleja de cordero, crema de coliflor, yema curada en Pedro Ximénez y caviar. Para los dos, mi premio ex aequo a la fusión.
La DO de Lucena presentó a través de Kisko García una cigala en amarillo, un guiso que hacía su padre con choco y que con el crustáceo sabe a gloria. Mi premio a la exquisita sencillez.

Preparando los cócteles cóctel Amontillado-Ginger de Montilla-Moriles – Pilar Arcos


Más sencillo, pero no menos imponente fue el jamón de los Pedroches, que nos trajo Paco Villar, con oloroso y hierbabuena. Mi premio a la tradición.
También las bebidas contaron con el sello cordobés: cóctel Amontillado-Ginger y fino de Moriles-Montilla, cerveza La Mezquita, y vino Pedro Ximénez.

Francisco de la Torre, presidente de Hostecor – Pilar Arcos


Y hubo palabras, claro. Francisco de la Torre, presidente de la patronal hostelera Hostecor, dijo que “este evento es una estrategia de promoción que volvemos a realizar aquí en Madrid y con la que pretendemos continuar en Valencia, Bilbao, Barcelona y en el exterior cuando sea posible”.

El dicharachero chef Periko Ortega reconoció que estaba feliz: “Quiero transmitir nuestra felicidad por estar de nuevo representando a Córdoba en una feria así, esto es un soplo de aire fresco para nosotros”.

Fino Montilla-Moriles – Pilar Arcos


El alcalde de Córdoba, José María Bellido, recordó que “Córdoba tiene dos cocineros con estrellas Michelin (Paco Morales, dos estrellas, Kisco García, una) y una amplia oferta de restaurantes de alto nivel”.

Isabel Albás, primera teniente de alcalde y delegada de Turismo, aseguró que la gastronomía cordobesa es “una de las mayores fortalezas de la marca Córdoba, por la que seguimos apostando firmemente”.

Apoteosis final – Pilar Arcos


El impacto del showcooking anterior, que se realizó en este mismo lugar en Fitur 2019, generó en las redes sociales más de 1.500.000 seguidores, más de 600.000 oyentes en radio y más de 100.000 espectadores diarios en televisión. No sabemos cuántos clientes en los restaurantes cordobeses, Pero no está mal. A ver que pasa este año de reactivación turística.

Haikus perecederos

Los haikus son pequeños poemas tradicionales japoneses. Solo tienen tres versos y no es necesario que rimen. En origen tenían 17 sílabas en total (5-7-5) pero al traducirse o componerse en otros idiomas perdieron esa métrica.
Su temática es fundamentalmente la naturaleza. Los dos primeros versos suelen ser descriptivos y el tercero remata el poema con una consecuencia.
El gran maestro Basho (1644-1694) lo definió así: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Uno de sus haikus más conocidos es: “Un viejo estanque / Una rana salta / Ruido del agua”.
Hace unos años la editorial Hiperión publicó una antología de haikus clásicos titulada “Jaikus inmortales”. Los míos tienen fecha de caducidad, son perecederos.

Me la han dado con queso, y está riquísimo

Poco a poco, pero esperemos que de manera imparable, vuelven las presentaciones en persona, con todas las medidas antivirus y las distancias, pero cara a cara, o mascarilla a mascarilla.
En esta ocasión el marco incomparable (de verdad) ha sido el Centro Riojano de Madrid, donde se han presentado unos vinos de Bodegas Valdelana (Rioja Alavesa) y unos quesos de varias regiones españolas cortados en forma de flores.
Dicen algunos que, antiguamente, para enmascarar los vinos malos, algunos tenderos desaprensivos ofrecían a sus clientes un trozo de queso. La grasa taponaba las papilas gustativas y el cliente no percibía la falta de calidad de los caldos. Eso era “dársela con queso”. Pues a mi me la han dado con queso, pero tanto el vino como el queso estaban riquísimos. Doy fe.

Los salones del Centro Riojano con todas las medidas de seguridad.


Flores de Queso es un proyecto que nació durante el confinamiento. Santiago Mohedano, un zamorano afincado en Bilbao es su artífice. Provisto de una girolle corta cualquier variedad de queso en forma de pétalos de clavel. Así ha hecho ya medio centenar de variedades de esas flores que presenta para su degustación en pequeños cucuruchos de galleta.

Así trabaja la girolle.


La girolle (vídeo) un utensilio de cocina que usan habitualmente los suizos para hacer virutas de queso, especialmente del llamado Tête de Moine (Cabeza de Monje), a base de leche de vaca y con intenso aroma y gran sabor. Consta de una base circular de madera y una cuchilla unida a un eje. En cada vuelta de la hoja aparecen las rosetas con puntillas. Raspar el queso, en vez de cortalo con cuchillo, potencia su sabor.

Duquesa de la Victoria blanco de Bodegas Valdelana, Rioja Alavesa.


En Bodegas Valdelana (El Ciego, Álava) llevan 14 generaciones haciendo vino. Desde hace tres están dedicados a su marca Duquesa de la Victoria, nombre de la mujer del general Espartero. Es una manera de homenajear a las mujeres. Otro proyecto que culminó durante el confinamiento y que, como no podía ser de otra forma, se ha unido a las Flores de Queso para realizar presentaciones gastronómicas de primer nivel.
Cinco vinos con recipientes singulares, ya que si se frotan las flores que aparecen en las cinco etiquetas, nos llega el aroma principal del vino que contiene esa botella.

Flor de queso montada en un cucurucho de galleta.


Pues ya tenemos los cónyuges para cinco perfectos matrimonios. Pero como le he oído decir a Rafael Ansón, presidente de honor de la Real Academia de Gastronomía (RAG), la palabra “maridaje” en estos casos no es la más adecuada. Estoy de acuerdo. Maridaje suena a esponsales, y estos a esposas, grilletes de los presos. A posible divorcio. Mejor decir “unión”, que evoca a compañía, entendimiento, colaboración, ayuda mutua. Así pues, en el Centro Riojano hemos sido testigos directos de la unión entre unos excelentes vinos y unos magníficos quesos.

Un momento de la presentación.


Primero nos llegó un Duquesa de la Victoria Blanco a base de malvasía y viura. Y la nariz y la boca se nos llenó de aromas a frutos tropicales.
Lo tomamos con una flor de queso de oveja lacha DOP Idiazabal en un cucurucho de galleta de espinaca con coupage de AOVE Arbequina y Arróniz con esencias naturales de cardamomo, manzana y mandarina en emulsión de mango.

Luego, un Duquesa de la Victoria Rosado: Tempranillo y Garnacha. Aromas florales de jazmín y violetas. En boca, sedosidad y frescura elegante.
Con flor de queso de oveja Assaf de Castilla y León en cucurucho de galleta neutro con coupage de AOVE Arbequina y Arróniz con esencias naturales de canela, nuez y bergamota y emulsión dulce de frutos rojos silvestres.

El Centro Riojano sí que es un marco incomparable.

El Duquesa de la Victoria Cosecha: Tempranillo y Viura nos trajo aromas de frutos rojos, fresas, frambuesas. En boca mostraba una acidez fresca y golosa.
Lo unimos a una flor de queso de cabra de Asturias en un cucurucho de galleta de carbón vegetal con coupage de AOVE Arbequina y Arróniz con esencias naturales de limón, hinojo y hierbabuena y emulsión dulce de pimiento asado.

El Duquesa de la Victoria Crianza: Tempranillo y Mazuelo tiene aromas de frutas negras, cereza, picota, vainilla, clavo. En boca se muestra elegante, sedoso y con acidez amable e incipiente.
Va muy bien con una flor de queso gallego de vaca DOP San Simón da Costa ahumado con abedul, en cucurucho de galleta de tomate con coupage de AOVE Arbequina y Arróniz con esencias naturales de cardamomo, manzana y mandarina y emulsión dulce de dátiles medjul al chacolí.

El acto estuvo presentado por José Antonio Rupérez Caño (segundo por la izquierda), presidente del Centro Riojano de Madrid.

Por último, un Duquesa de la Victoria Reserva: Tempranillo y Graciano. Aromas de ragaliz y cacao. Un vino redondo con taninos finos y sedosos.
Su pareja ideal es la flor de queso de cabra de la Sierra Camerana de La Rioja, en cucurucho de galleta de chocolate con coupage de AOVE de Arbequina y Arróniz con esencias naturales de naranja amarga, tomillo y azahar y emulsión de crema de membrillo.

Cinco bodas sin ningún funeral. ¡Vivan los novios!

Arroces a la vera del Guadalquivir

Terraza del restaurante Muelle 21 Arrocería, en Sevilla

Poco a poco se van abriendo locales de restauración y se van haciendo presentaciones de las de verdad, en persona, aunque con todas las medidas de seguridad sanitaria.
Una de esas ha sido la reinauguración del sevillano restaurante “Muelle 21 a la orilla del Guadalquivir. En una mañana soleada más propia del verano que de la primavera, este establecimiento situado en la planta superior del edificio del Acuario de Sevilla, donde el Parque de María Luisa quiere besar el río, a dos pasos de la Plaza de España, ha presentado su transformación en una arrocería que aspira a ser emblemática en la capital hispalense.

Muelle 21 Arrocería cuenta con la experiencia del chef Ismael Bernal, formado en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, y junto a prestigiosos cocineros como Andoni Luis Aduriz o Hilario Arbelaitz en Asturias y el País Vasco, respectivamente.
En palabras de Bernal: “para los arroces y platos marineros utilizamos excelente materia prima fusionando la tradicional gastronomía andaluza con nuevas técnicas a las que damos un toque actual… Sevilla es la reina del arroz, tanto por calidad como por cantidad y, más aún, por el sabor”.

Muelle 21 Arrocería ofrecerá, además de una cuidada selección de carnes como el entrecot de ternera Angus Nacional (de origen escocés pero nacidas y criadas en España), el solomillo de vaca o la chuleta de ternera charra (salmantina) y de platos de la mar como las brocheta de salmón, gambones, pulpo asado o filetes de dorada con verduras de temporada salteadas.
Desde el clásico arroz con pato campero, al que han llamado “homenaje a la marisma del Guadalquivir”; el arroz meloso del pescador de intenso sabor a rape y langostinos; el arroz con cola de toro y setas; el caldoso en dos versiones, la de bogavante y la de carabineros; hasta arroz seco de la huerta, que sin nada que envidiar al valenciano, combina todos los productos tradicionales: conejo, judías garrofón y caracoles.

Como corren los tiempos que corren, la gran terraza del Muelle 21 Arrocería se ha convertido desde su reapertura el 18 de marzo en la estrella del local. Desde ella se tienen unas magníficas vistas sobre el Guadalquivir y frente a la ciudad de Sevilla y su puerto deportivo.
El restaurante, que se dirige sobre todo a un público familiar, permanecerá abierto de 13,30 a 16,00 horas de jueves a domingo.

El director de Muelle 21 Arrocería, Juan González, ha definido a este nuevo proyecto como “valiente e ilusionante, dada la situación actual”. González, que presta sus servicios desde 1992 en Grupo Abades, empresa propietaria del restaurante, ha sido responsable de distintos negocios del grupo granadino como el restaurante El Cabildo, en Sevilla, áreas de servicio, concesiones de restauración en Fibes (Palacio de Congresos y Exposiciones), o el aeropuerto hispalense.

Haikus perecederos

Los haikus son pequeños poemas tradicionales japoneses. Solo tienen tres versos y no es necesario que rimen. En origen tenían 17 sílabas en total (5-7-5) pero al traducirse o componerse en otros idiomas perdieron esa métrica.
Su temática es fundamentalmente la naturaleza. Los dos primeros versos suelen ser descriptivos y el tercero remata el poema con una consecuencia.
El gran maestro Basho (1644-1694) lo definió así: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Uno de sus haikus más conocidos es: “Un viejo estanque / Una rana salta / Ruido del agua”.
Hace unos años la editorial Hiperión publicó una antología de haikus clásicos titulada “Jaikus inmortales”. Los míos tienen fecha de caducidad.

Haikus perecederos

Los haikus son pequeños poemas tradicionales japoneses. Solo tienen tres versos y no es necesario que rimen. En origen tenían 17 sílabas en total (5-7-5) pero al traducirse o componerse en otros idiomas perdieron esa métrica.
Su temática es fundamentalmente la naturaleza. Los dos primeros versos suelen ser descriptivos y el tercero remata el poema con una consecuencia.
El gran maestro Basho (1644-1694) lo definió así: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Uno de sus haikus más conocidos es: “Un viejo estanque / Una rana salta / Ruido del agua”.
Hace unos años la editorial Hiperión publicó una antología de haikus clásicos titulada “Jaikus inmortales”. Los míos tienen fecha de caducidad.

Haikus perecederos

Acabé de comer en un restaurante chino y pedí un té oolong. De repente entró un rayo de sol por la ventana y la luz se descompuso en los colores del arco iris. Duró poco. El haiku ya estaba hecho.

Los haikus son pequeños poemas tradicionales japoneses. Solo tienen tres versos y no es necesario que rimen. En origen tenían 17 sílabas en total (5-7-5) pero al traducirse o componerse en otros idiomas perdieron esa métrica.
Su temática es fundamentalmente la naturaleza. Los dos primeros versos suelen ser descriptivos y el tercero remata el poema con una consecuencia.
El gran maestro Basho (1644-1694) lo definió así: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Uno de sus haikus más conocidos es: “Un viejo estanque / Una rana salta / Ruido del agua”.
Hace unos años la editorial Hiperión publicó una antología de haikus clásicos titulada “Jaikus inmortales”. Los míos tienen fecha de caducidad.

Una casa rural a prueba de virus

Casa Rural Las Calderas en Santilla del Mar. Foto: PILAR ARCOS

Hasta hace muy poco, además de por el precio los turistas decidían a ir a una u otra casa rural por el grado de limpieza, confort o/y la belleza del entorno. Una encuesta revela que la inmensa mayoría (92%) quería poder desplazarse en transporte privado; el 83% hacer excursiones por libre; el 75% pasear por la montaña; el 62% valoraba el relax; el 55% ir acompañados de la familia… Hoy siguen siendo esas sus preferencias, pero por encima de todas hay una nueva: la seguridad sanitaria.

Según un estudio sobre el turismo post covid-19 en el que han participado más de 10.000 viajeros y más de 1.500 propietarios, realizado por Escapada Rural , el 76% de los usuarios considera muy importante que los establecimientos dispongan de medidas de seguridad e higiene, y el 62% creen que es importante tener información sobre las medidas de seguridad e higiene de los alojamientos.

Santillana del Mar, Cantabria. Foto: P. ARCOS

No hay ninguna lista de pueblos más bellos o con más encanto en la que no aparezca Santillana del Mar, en Cantabria. Viene de lejos, ya en 1889 la villa fue declarada conjunto histórico-artístico y desde 2013 forma parte oficialmente de la red de Pueblos más Bonitos de España. En 2019 fue elegida Capital del Turismo Rural 2019 .
Solo su situación geográfica merece una mención especial. Situada en la costa occidental de Cantabria, cerca del mar y de la montaña, a unos 30 km. de Santander, reúne todos los atractivos necesarios para una escapada inolvidable en familia, en pareja, y hasta me atrevería a decir que en solitario. Villa medieval fundada en el siglo X, conserva en perfectas condiciones un rico patrimonio arquitectónico principalmente de los siglos XV al XVII, con casas solariegas la mayoría con fachadas blasonadas, elegantes torreones, sobrios conventos…

Casa Rural Las Calderas. Foto: P. ARCOS

En plena pandemia, he estado alojado en la Casa Rural Las Calderas de Santilla del Mar, y la verdad es que he estado como en mi casa. Tiene todo lo necesario para pasar unas vacaciones o un retiro: un equipamiento completo, un ambiente familiar y un confort rústico acorde con su entorno natural entre los Picos de Europa y el Mar Cantábrico. Además es un establecimiento a prueba de coronavirus que dispone del Safe Tourism Certified, un sello del ICTE (Instituto para la Calidad Turística Española), que certifica que ha pasado con éxito la prueba del Sistema de Prevención de Riesgos para la Salud frente a la COVID-19. Vamos, que reúne todas las características que buscan los viajeros actuales.

Calle Fontanilla de Santillana del Mar, Barrio Camplengo, y Palacio de los Velarde. Foto P. ARCOS

Las Calderas están en el barrio de Camplengo, cerca de la Colegiata. Al llegar, lo primero que vi fue una casa típicamente cántabra, aunque su construcción sea moderna (2005). Me recordaba a una casona tradicional que había visto hace poco en Mogroviejo, Liébana. Balconada de tres tramos ocupando toda la fachada del piso primero, lo que por allí llaman “la solana”, para tomar el sol; balaustrada de madera con apoyabrazos; protegida por un muro hastial o cortaviento; tejado a dos aguas con tejas árabes; color albero-ocre en dos tonos…

Villa de Potes en Liébana, Cantabria. Foto: P: ARCOS

Y un entorno para no aburrirse. Paisajes únicos, en escenarios naturales protegidos en los que se pueden hacer excursiones, actividades deportivas, alquiler de bicicletas y barcas…
A menos de un kilómetro, el casco histórico de Santillana. Poco más allá, el zoológico de esa localidad; las Cuevas de Altamira a 2 km; los Picos de Europa a 90 km… Al otro lado el Mar Cantábrico con la recoleta playa de Santa Justa en Ubiarco (a 6 km. por la CA-351), porque Santillana del Mar sí tiene mar; San Vicente de la Barquera a 25 km; y Potes, Capital del Turismo Rural 2020, a 82 km.

Cocina de la Casa Rural Las Calderas. Foto: P: ARCOS

Las Calderas son en realidad tres alojamientos. Las Calderas I, con una habitación de matrimonio, un sofá-cama, un baño, salón, cocina completamente equipada y cuarto de baño. Las Calderas II, de similares características. Y Las Calderas III, más grande, con 2 habitaciones dobles con cama supletoria cada una, dos baños, dos cuartos de estar y dos cocinas. A los que hay que añadir La Palmera, con una habitación doble, una habitación triple, dos habitaciones de matrimonio, una cama supletoria, dos baños. Las cinco viviendas son independientes y comparten una zona ajardinada.

Salón comedor de Las Calderas. Foto: P. ARCOS

Todas disponen de calefacción, televisión, microondas, lavadora, nevera, cafetera, horno, chimenea… Y todas están decoradas de forma distinta, pero siempre sin salirse de la estética rural familiar y confortable, lo que crea un ambiente cálido hasta tal punto que el eslogan de estos alojamientos es “Tu otro hogar en Cantabria”.

Tablón de anuncios con información anti-covid. Foto: P. ARCOS

Pero la gran novedad son las estrictas medidas de seguridad. En un tablón de anuncios colgado en una pared de la sala, se exhibe el sello ICTE, Safe Tourism Certified, otorgado por el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE) después de haber pasado con éxito una minuciosa auditoría. Este sello certifica que el establecimiento cumple con todas las normas internacionales del Sistema de Prevención de Riesgos para la Salud frente a la COVID-19.
Además de las medidas higiénicas ya tradicionales, entre las normas de seguridad sanitaria figura que entre la salida de un huésped y la entrada del siguiente tienen que pasar 24 horas; el check-in anticipado por correo electrónico; la no existencia de fianza o pre-reserva; la anulación gratuita por causa de la COVID19; el pago por transferencia bancaria 48 horas antes de la entrada y el envío de información turística por email.
Naturalmente se han suprimido los saludos con contactos físicos. Nos saludaremos con la mirada. La persona que recibe al huésped, lo hará siempre con mascarilla. Y el huésped deberá llevarla también. En Las Calderas hay mascarillas quirúrgicas a disposición del cliente.

Dormitorio con cama de matrimonio. Foto: P. ARCOS

A la entrada de la vivienda hay un dispensador de gel hidroalcohólico, de uso exclusivo para los inquilinos de ese alojamiento. Un felpudo con disolución anti-virus y otro para el secado de las suelas de los zapatos. Un detalle que llama mucho la atención es la entrega de llaves que se realiza en una cajita en la que hay un líquido bactericida y antivirus.
Para evitar contagios, al llegar las camas están sin hacer. Toda le lencería: sábanas, mantas, toallas, almohadas… ha sido lavada a 60 grados y desinfectada, y se entrega al cliente envasada al vacío en bolsas de plástico. Los manteles son desechables.

Baño. Foto: P. ARCOS

Todos los cubos de la basura se presentan con doble bolsa. Y todos los utensilios de cocina son de materiales de fácil limpieza y desinfección, evitando la madera. Cada vez que se va un huésped se cambia la fregona por una nueva y se desinfecta la escoba.

Ana Llera, propietaria de Las Calderas. Foto: P. ARCOS

Estos son solo algunos de los protocolos sobre los que ha puesto especial atención la propietaria de estos establecimientos, Ana Llera. Ana es gerente de Flasem Gestión de Proyectos Turísticos , técnico especializado en alojamiento rural, planes de contingencia Covid19 y guía oficial de Cantabria, graduada en Turismo por la Escuela Universitaria de Turismo Altamira. Así que además de una cercana anfitriona, los huéspedes de Las Calderas disponen de una excelente guía que les podrá asesorar en todo momento.

Hay que seguir publicando reportajes de viajes

En los últimos meses, algunos amigos (y otros no tanto) me han preguntado que por qué, ahora que no se puede viajar, sigo publicando reportajes de viajes y turismo.

Creo firmemente que, aunque no nos podamos desplazar libremente a cualquier sitio, aún hay muchos lectores potenciales de ese tipo de literatura. Puede que incluso más que antes.

A grandes rasgos, creo yo que hay tres motivos principales para que alguien sienta deseos de leer un reportaje de viajes. El más habitual, el evidente, es la persona que ha planeado hacer un viaje determinado, cuando sea, y quiere informarse de qué hay en ese lugar que merezca la pena. De qué motivos hay para que viaje allí.

En segundo motivo lo protagoniza alguien que ya ha estado allí y quiere confirmar que lo que vio era lo que más le interesaba, lo más importante, que no se ha perdido nada fundamental. También porque le gustó el lugar y quiere ampliar sus conocimientos sobre el mismo.

Y en tercer lugar, otro motivo no menos importante que los otros dos: porque le gusta leer, le gusta la literatura de viajes, porque lee por placer, aunque sea sobre lugares a los que nunca tiene previsto ir y a los que seguramente nunca irá. Porque le gusta, por ejemplo, Julio Verne aunque no se le pasa por la imaginación ir a la Luna o recorrer veinte mil leguas en un submarino.
En los tres casos (y otros más, que los hay) está más que justificado que los que nos dedicamos a esto sigamos publicando en estos tiempos difíciles.

Haiku perecedero

Los haikus son pequeños poemas tradicionales japoneses. Solo tienen tres versos y no es necesario que rimen. En origen tenían 17 sílabas en total (5-7-5) pero al traducirse o componerse en otros idiomas perdieron esa métrica.
Su temática es fundamentalmente la naturaleza. Los dos primeros versos suelen ser descriptivos y el tercero remata el poema con una consecuencia.
El gran maestro Basho (1644-1694) lo definió así: “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Uno de sus haikus más conocidos es: “Un viejo estanque / Una rana salta / Ruido del agua”.

Uno de estos diez pueblos será la Capital del Turismo Rural 2020

 

Santillana del Mar (Foto Pilar Arcos)

Santillana del Mar, Capital del Turismo Rural 2019 (Foto Pilar Arcos)

El día 26 de mayo se anunciaron los diez pueblos finalistas de la IV Edición de la Capital del Turismo Rural. Son los diez seleccionados entre 205 candidatos.
Ese mismo día se abrieron las votaciones en el enlace Capital del Turismo Rural.
El período de votaciones es hasta el 28 de junio. El ganador se comunicará el 3 de julio
Estos son, por orden alfabético, los diez destinos rurales españoles que optan a ser Capital del Turismo Rural en un año que el turismo nacional va a ser el protagonista.

Artenara (Foto del Ayuntamiento).

ARTENARA (GRAN CANARIA)
Aquí domina la naturaleza. Artenara es paisaje, olor a resina de pino canario y poleo, cuevas antiguas y cálidas, gastronomía y hospitalidad de su gente. Dejarse llevar por el efecto lumínico de la Cueva del Risco, nos llevará a un viaje por la historia de Artenara. La noche nos presentará este destino Starlight desde el Mirador de los Poetas.

 

Ayna (Foto: Oficina de Turismo).

AYNA (ALBACETE)
Aquí se rodó una de las películas más importantes del cine español, “Amanece que no es poco”… y realmente ¡no es poco amanecer en Ayna! Tras una noche con los cielos más limpios de España, hay que descubrir por qué la llaman la Suiza Manchega. De mirador en mirador, de cascada en cascada, el río Mundo protege orgulloso “La Cueva del Niño”, cuna del arte rupestre de la provincia.

 

Cazalla de la Sierra (Foto del Ayuntamiento)

CAZALLA DE LA SIERRA (SEVILLA)
Quien visita Cazalla de la Sierra se la lleva en la memoria y en el paladar. El Mercado de Abastos está situado en el claustro del antiguo convento de San Francisco y de allí parten los sabores del cerdo ibérico, del cordero, del queso, y de la miel con aromas sureños de azahar. Y en la memoria su Plaza Mayor, el callejeo por sus barrios morisco, judío y cristiano; por la Vía Verde, a la orilla del Huéznar y el encuentro con su naturaleza.

 

Colombres (Foto del Ayuntamiento)

COLOMBRES (ASTURIAS)
Es un pueblo de emigrantes (indianos) que siempre han pensado en volver. Retornaron de ultramar añorando el pasado y construyendo el presente. Arquitectura indiana, huella perenne de la historia a descubrir en la Quinta Guadalupe, sede del Archivo Indiano. Pero Colombres hay que descubrirlo en la Ruta de las Tradiciones de Ribadedeva, o en la Cueva del Pindal, donde nos espera su “mamut enamorado”.

 

El Rasillo de los Cameros (Archivo)

EL RASILLO DE LOS CAMEROS (LA RIOJA)
Cuna del turismo rural de la Rioja. Un lugar para descubrir la zona más sorprendente, más virgen de la Comunidad, para disfrutar de la naturaleza. Y ¡por supuesto! sumergirse en las aguas del Pantano de Ortigosa, el mejor embalse para bañarse en España, la única playa interior de la Rioja. El pueblo donde una vez al año se celebra “la noche de las velas”, aunque cualquier atardecer es un espectáculo desde su Centro Náutico

 

 

Guadalaupe (Foto de Gabriel Sánchez)

GUADALUPE (CÁCERES)
Los peregrinos del Año Jubilar gudalupense 2020, llegarán al Real Monasterio donde Cristóbal Colón se encomendó a la Virgen antes de su viaje a América, atravesando las montañas más antiguas de la península ibérica. Aquí descubrirán el único lugar de Extremadura con dos patrimonios de la Unesco, el Monasterio de Guadalupe y el Geoparque Villuercas Ibores Jara.

 

 

Leitza (Foto de Pablo Feo)

LEITZA (NAVARRA)
Leitza es vida pura. Pura por su extraordinaria ubicación natural y viva porque son infinitas las actividades a realizar por el viajero rural. Desde hacer un recorrido en bicicleta por la Via Verde de Plazaola, pasando por fundir el mito y la historia en las piedras del Parque de Peru Harri y alcanzando la cima del Monte Kornieta, donde desde su parque eólico se disfruta de una de “las mejores vistas de Europa”.

 

 

Potes (Foto de Ricardo Galnares)

POTES (CANTABRIA)
Potes es el lugar “donde se abren las montañas”, acceso a los Picos de Europa, puerta al Parque Nacional y al Camino Lebaniego. Exquisita gastronomía, donde destaca el singular cocido lebaniego. Y para hacer la digestión, nada mejor que un té del puerto con orujo.

 

 

Rascafría (Foto de Pedro Villegas)

RASCAFRÍA (MADRID)
Ubicado en el Valle del Lozoya, en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Guadarrama, a dos pasos de Madrid, es el lugar perfecto ara fundirse con la naturaleza. De puente en puente, hacia la Cascada del Purgatorio o el Mirador de los Robledos, por el bosque de Finlandia hasta cruzar la pasarela del Monasterio del Paular, donde de su molino salieron las hojas en las que se imprimió el primer Quijote.

 

 

Santo Domingo de Silos (Archivo del Monasterio)

SANTO DOMINGO DE SILOS (BURGOS)
Aquí se rodó parte de la película “El bueno, el feo y el malo”. Paisajes de cine como el Desfiladero de la Yecla, tan profundo que si te atreves a bajar, dicen que se pierde la perspectiva del cielo. En los robledales de sus inmediaciones abundan las trufas. Y ya dentro del monasterio benedictino la posibilidad de “subir al Cielo” al escuchar el canto gregoriano de sus monjes.

 

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