Diario de un viaje a China

01 EscritorioLa primera vez que fui a China fue en 1977, desde entonces he vuelto numerosas veces. Aún hoy, cada viaje es una experiencia nueva, muchas experiencias nuevas. Para ordenar un poco los recuerdos, cada noche he escrito este pequeño diario en mesas de hotel como esta del Phoenix de Guangyuan.

Día 1. Casi doce horitas

Día 1Rumbo a Pekín en un Airbus A330-200 de Air China. Volver a China es un poco volver a casa. Creo que en otra vida fui un mandarín, pero todavía no tengo pruebas. Me esperan casi doce horitas de vuelo directo. Música en el IPod y la última novela de Mo Yan, “¡Boom!” (Kailas), que todavía no está a la venta traducida al castellano.

Día 2. Aún sigue Mao

Día 2He pasado por Pekín (mi amado Pekín) solo en tránsito. El vuelo a Chengdú ha durado un poco menos de tres horas. La capital de Sichuán me recibe como casi siempre, nublada y con una enorme humedad ambiental. Mao sigue en el Paraíso, al menos su estatua en la plaza de Tianfu, que significa eso. Es una de las pocas que aún se ven por las calles de China. Me acuerdo cuando la vi por primera vez en 1985, ¿o fue antes?

Día 3. Festival de Turismo

Día3El motivo de este viaje a China es asistir a al Festival Internacional de Cultura y Turismo de Sichuán 2013, que se celebra en Langzhong, una de las cuatro ciudades históricas y culturales mejor conservadas de China. Aquí estoy a las puertas del hotel donde se inauguró con mis amigos Yuhua Fu Zhou, Xiang Shi y Yang Yongqiang. La chica del centro es Zhang Yunyan, de la Administración de Turismo de Sichuán, una nueva camarada.

Día 4. Patrimonio histórico

Día 4Langzhong es una ciudad con más de 2.300 años de historia. ¡Qué es eso para China! A pesar de los destrozos sufridos durante la Revolución Cultural, su patrimonio ha podido salvarse en muy buenas condiciones. Es una maravilla pasear por sus calles milenarias, fisgar en sus abigarradas tiendas y entrar en los edificios históricos. Aquí estoy descansando un poco del calor y sobre todo de la humedad en el Gongyuan, el antiguo centro en el que se examinaban los funcionarios imperiales al más puro estilo confuciano. Sin duda, Langzhong merece entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

Día 5. “Acantilado Rojo”

Día 5Muy cerca de Langzhong está el Paso de Jianmen. En estas montañas tuvieron lugar muchos combates al final la dinastía Han (siglo III). Uno de ellos, recogido en el libro “La batalla de los Acantilados Rojos” (año 208), que narra la conquista del estratégico paso de Jianmen, y aparece en la película “Acantilado Rojo” (2008) de John Woo. Aquí estoy junto a la estatua del general Liu Bei, el primero que atravesó este paso.

Día 6. Cambio de máscaras

Día 6La ópera de Sichuán es diferente de su hermana más conocida, la ópera de Pekín, pero un inexperto occidental no encontrará muchas diferencias entre ambas. Una variante de la ópera de Sichuán es el “bianlian” (literalmente “cambiar la cara”), que data de hace unos 300 años. Es un auténtico arte en el que el intérprete cambia de máscara hasta más de diez veces a la vista del público y en un abrir y cerrar de ojos. Como cualquier truco de magia, su técnica no se revela, pero yo sí lo voy a hacer. El actor lleva sobre su cara hasta veinte máscaras de finísima seda, una sobre otra. Con un ingenioso mecanismo de hilos y resortes prácticamente invisibles, las recoge hacia la parte superior, donde quedan ocultas por un gran y holgado tocado. La teoría es fácil, pero como en cualquier ejercicio de prestidigitación, lo difícil es la práctica. Algunos artistas rizan el rizo haciendo que sea una marioneta de tamaño natural, quien cambie de cara. Como esta junto con la que me fotografío. Por cierto, ¿se nota mucho que estoy metiendo tripa?

Día 7. Monte Emei

Día 7Emei es una de las cuatro montañas más sagradas del budismo chino. Subir hasta su cima a 3.099 metros sobre el nivel del mar no es nada difícil gracias a los teleféricos. Lo más complicado es encontrar un día despejado, pero a veces hay suerte. Emeishan significa literalmente “Monte de Cejas Elevadas”, no me preguntés por qué. En él hay una treintena de templos, pero el atractivo más espectacular es la estatua de 66 toneladas de bronce dorado y 48 metros de altura que corona el pico. Está dedicada a Puxian, un bodhisattva discípulo directo del Buda histórico, que cuenta con diez cabezas y está sentado sobre cuatro elefantes de 6 colmillos cada uno. Aunque el tramo final es una empinada escalinata merece la pena el esfuerzo. Y si acertamos a ir en un día con “mar de nubes” monte abajo, mejor que mejor. Al pie de la montaña, rozando la confluencia de tres ríos, está “Leshan Tafo” (La Montaña Feliz del Gran Buda), con la estatua de Buda tallada en piedra más alta del mundo (71 metros).

Día 8. Pandas y tigres

Día 8Dudé mucho en hacerme esta foto y aún más en publicarla. Estoy en el Centro de Conservación de Osos pandas Bifengxia. Pero esto evidentemente no es un panda. Bifengxia (Cañón del Pico Verde) es en realidad de una especie de zoológico enorme tipo safari, al que han traído muchos de los pandas que vivían en zonas que fueron afectadas por el terremoto de 2008. La mitad es para pandas y la otra mitad para fauna de todo el mundo. Se recorre en autobuses cerrados y con amplias ventanas acristaladas en las que hay pequeños agujeros por los que se da comida a las “fieras”. El majestuoso tigre, digno a pesar de su cautiverio, pone su garra al otro lado del cristal y yo uno mi palma, casi del mismo tamaño pero mucho menos imponente. Noto la vibración y le pido perdón para mis adentros.

Día 9. “¡Qué gustito pa mis orejas!”

Día 9Ya se que la canción de Raimundo Amador trata de otra cosa, pero evocando lo de esta foto no puedo por menos que recordar aquello de “¡Ay, qué gustito pa mis orejas!”.
He vuelto a Chengdú, donde dice el refrán que hay pocos días de sol, pero muchas casas de té. En ellas, además de beber, comer, oír música y ver ópera, se puede solicitar los servicios de “xier” , literalmente “limpiar orejas”.
Es un viejo oficio que lleva casi tres siglos regulado. Los auténticos profesionales del raspado auricular, con su acreditación oficial colgada al cuello, están controlados por el gobierno desde 1980. Con toda una serie de instrumentos de tortura placentera, que van desde pinzas, pinceles y diapasones de cobre, bambú y plumas, hurga en mis orejas limpiándolas y estimulando ciertos puntos de acupuntura durante quince minutos por solo 30 yuanes (3,5 €). ¡Qué pasada!
Dicen que el “xier” es adictivo. El caso es que estoy deseando volver.

Día 10. ¡Berenjena!

Día 10En Chengdú se han rehabilitado muchas calles antiguas. Una de ellas es Zhaixiangzi (Callejón Estrecho) repleta de casas de té, restaurantes, galerías de arte, tiendas de regalos y de moda… En sus inmediaciones han instalado una especie de esculturas que evocan tiempos pasados, como esta bicicleta auténtica de cartero de los años 60 estampada en una pared de ladrillos. Aquí una china, que no hace remilgos a vestir el color imperial, me pide que pose con ella para una foto-recuerdo. Decimos al unísono “qiezi!” (¡berenjena!) que es lo que dicen los chinos en vez de “patata” o “cheese”, y dejamos que nos inmortalicen los píxeles. No sé por qué, pero en China tengo un éxito que ya no recordaba. ¿Será por eso que me gusta tanto?

Día 11. De vuelta a Madrid

Día 11De vuelta a Madrid, vía Pekín. Mismo vuelo, pero equipaje muy distinto, y no solo por las compras. Mientras leo un número de China National Travel dedicado a Sichuán, con la foto de un panda en la portada (¡cómo no!), trato de ordenar todas las vivencias de los últimos días. Son tantas que no es fácil. También llevo el libro de Mo Yan, que aún no he acabado (509 páginas), pero seguro que antes de llegar a Barajas habrá caído el premio Nobel. Volver
Dejar un comentario

6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. delmo
    Oct 07, 2013 @ 09:30:25

    Espléndido resumen de un viaje, querido Fernando. ¿Has notado que se te transforma la cara cada vez que hablas o escribes de China? No digamos nada cuando lo visitas.

    Responder

  2. ALICIA GONZALEZ DE GONZALO
    Oct 07, 2013 @ 19:16:14

    Si que se nota eso de meter barriga… pero estas igual de guapo… si que me acuerdo de tu/vuestro primer viaje a china en el 77? hace tanto Fernando?… da un vértigo!!
    Millones de besos querido!!

    Responder

  3. César
    Dic 11, 2013 @ 14:38:16

    Muy documentado como siempre -sobre todo si es de China- solo una ausencia en los datos. No se dice nada de “sus” famosas cervezas.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s