La Isla Beatle de Irlanda

 Fachada del hotel Mulranny Park, Irlanda

Fachada del hotel Mulranny Park, Irlanda

De Westport a Mulranny, en la costa oeste de Irlanda, hay unos 30 km. La carretera serpentea entre inmensas llanuras cubiertas de hierba azotadas por el viento. Arriba, las ovejas de cara negra (Scottish Blackface, aunque aquí todos omitan lo de “escocesas”). Bajo la pradera, la turba, un combustible fósil que aporta buenos beneficios económicos. De repente, en una loma, surge el enigmático edificio del hotel Mulranny Park.
Todavía resuenan en nuestra cabeza los dulces acordes de flauta que escuchamos anoche en el pub de Matt Molloy, del mítico grupo de folk The Chieftains, en Westport. La carretera, que lleva hasta la isla de Achill, la más grande de Irlanda, forma parte de la Wild Atlantic Way, una ruta turística de 2.500 km. que recorre la costa oeste del país
El hotel, de estilo victoriano, ha sido restaurado en la última década y, a pesar de relucir bajo un fantástico sol de atardecer, mantiene buena parte de su misterio, como salido de una película de Hitchcock. Los cuervos están muy cerca. Sin duda es el hotel más popular de la zona, y a ello contribuye algo evidente: su situación frente a la miríada de islitas de la bahía Clew, y su restaurante Nephin, elegido como uno de los 100 mejores de Irlanda en 2012.
Pero no es por esto por lo que el Rock Atlas lo ha incluido con el número 657 de su lista de Great Music Locations, sino porque en una de sus habitaciones se alojaron en 1968 el beatle John Lennon y su compañera, Yoko Ono. Muchos de sus huéspedes se asombran a diario al ver en el pasillo del piso segundo, junto a la puerta 238, una placa dorada que pone: “John Lennon Suite”, que aunque no es la más lujosa, es la más solicitada.

 La habitación 238, hoy convertida en la "John Lennon Suite"

La habitación 238, hoy convertida en la “John Lennon Suite”

La tranquilidad del lugar se vio alterada el sábado 29 de junio de 1968 cuando un helicóptero se posó sobre el jardín de la entrada y de él bajó la popular pareja. Un año antes, en el verano de 1967, John Lennon vio en un periódico el anuncio de la venta de una isla de Irlanda justo cuando buscaba un lugar discreto para pasar las vacaciones junto a su mujer de entonces, Cynthia, y Julian, el hijo de ambos. No se sabe si porque pesaron sus antecedentes irlandeses (uno de sus abuelos era de Dublín) o por el precio de oferta, 1.700 libras, el caso es que la adquirió.

 Foto publicada en el periódico “The Mayo News” el 29 de junio de 1969, con la llegada de los Lennon el día anterior al hotel Mulranny Park

Foto publicada en el periódico “The Mayo News” el 29 de junio de 1969, con la llegada de los Lennon el día anterior al hotel Mulranny Park

Los famosos con posibles tienden a comprarse islas paradisíacas. Ahí está el caso de Onassis y la isla Skorpios en Grecia, Marlon Brandon y Tetiaroa en la Polinesia, o Mel Gibson y Mago en Fiji, entre muchos otros. La de Lennon se llama Dorinish, aunque muchos la conocen como la Isla Beatle, es un islote de menos de 10 hectáreas, plano y deshabitado. Allí pasó unos días de 1967 viviendo en una caravana (no había ni hay ninguna casa) con Cynthia y Julian. Y allí volvió con su nueva compañera, Yoko Ono, en 1968.
Dicen que la intención de la pareja era fundar una comuna en Dorinish, pero Lennon se vio obligado a residir un largo periodo en Nueva York para obtener el permiso de residencia, y aunque en 1975, cuando nació su hijo Sean, se rumoreó que podrían retirarse a un lugar discreto, la bala del imbécil útil de Chapman frustró para siempre, en 1980, cualquier proyecto. En 1984 la viuda Yoko vendió la isla a un granjero local por 30.000 libras, que donó al Crumlin Chidren’s Hospital de Dublín.

Fotos de John y Yoko y recortes de prensa en la cafetería del hote

Fotos de John y Yoko y recortes de prensa en la cafetería del hote

Desde el club The Cavern, en Liverpool, hasta la ciudad de Rishikesh en la India, pasando por el paso de cebra de Abbey Road, en Londres, son muchos los lugares de peregrinación para los beatlemanos, pero muy pocos tan recónditos como este hotel.
Cuando John y Yoko llegaron al Mulranny Park, corrían tiempos de lucha. En 1968 se habían recrudecido los bombardeos norteamericanos en Vietnam, habían asesinado a Luther King, y habían estallado la Primavera de Praga y el Mayo francés. Y aunque la del beatle era una visita privada de fin de semana, a nadie extrañó que sacase su guitarra al césped de la entrada, Yoko un tambor, y comenzasen a cantar en primicia una versión unplugged de “Revolution”. La canción, que se publicaría en el doble Álbum Blanco de los Beatles cinco meses después, estaba compuesta por Lennon en solitario y es una de las primeras que trata explícitamente de política, aunque con matices pacifistas: “Dices que quieres una revolución / bien, ya sabes / todos queremos cambiar el mundo / … Pero cuando hablas de destrucción / sabes, no puedes contar conmigo…”

Busto de John Lennon en el vestíbulo del hotel

Busto de John Lennon en el vestíbulo del hotel

En cierto modo fue el comienzo de la etapa más política de Lennon que culminaría, tras la disolución de los Beatles, con el LP “Some Time in New York City” (1972), que incluía dos alegatos sobre el conflicto de Irlanda del Norte, “Sunday Bloody Sunday” y “The Luck Of The Irish” . Y el comienzo del fin del propio Lennon. Volver
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